En los últimos años, los medicamentos de la familia GLP-1 —como la semaglutida o la tirzepatida— cambiaron el tratamiento de la diabetes tipo 2 y de la obesidad. Su eficacia para mejorar el control metabólico y favorecer la pérdida de peso hizo que su uso se extendiera rápidamente.
En paralelo, comenzó a circular en redes sociales una práctica conocida como “microdosificación”: el uso de estos fármacos en cantidades menores a las indicadas o con esquemas no supervisados, muchas veces con el objetivo de reducir costos o evitar efectos adversos.
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